Recordando a los pastores de mi pueblo

Recordando a los pastores de mi pueblo. CASTILRUIZ, Agosto 2010


A mediados del siglo XX, el campo de Castilruiz estaba poblado de pastores que cuidaban de sus rebaños desperdigados  por todo el término. Los recuerdo como una mancha blanca en movimiento por el terreno, como  un elemento siempre presente durante las cuatro estaciones. Eran como un adorno, como un ropaje blanco de la campiña. Y el pastor al frente del rebaño dirigiendo sus pasos, con su perro, su bastón, su zurrón y su manta al hombro. Cuando hacía frío de verdad, solían taparse con ella; aunque eran fuertes y sufridos y aguantaban el mal tiempo. Siempre estaban prestos para charlar un rato con los labradores echando una parrafada sobre el tiempo, el tempero, la siembra, la cosecha, la siega; y fumando un cigarrillo.

Ahora que han desaparecido, los recuerdo con afecto y creo que merecen una atención  y reconocimiento por su labor tan constante y sacrificada al cuidado de los rebaños.

Con este propósito quiero exponer  algunas notas sobre estos hombres que sacrificaron   casi toda su vida al cuidado de las ovejas; mostrando la vida de los pastores en un   pueblecito de Soria hacia 1950: el día  a día de su vida diaria  en el término de Castilruiz. Y siempre con la intención de rendirles un homenaje y una consideración.

El pastoreo ha sido una de las primeras actividades de la humanidad, después de la caza y la pesca; y antes que las tareas agrícolas.

Desde siempre Castilruiz ha gozado de ricos y finos pastos. Pero fue a principio de 1800, a donde políticos con título nobiliario llevaban sus rebaños a pastar. Hacia 1851, cuando el Marqués de la Ensenada realizo el  Catastro, varios marqueses tenían tierras en Castilruiz: Castilmoncayo (hoy de Griñón), los de Alcántara, los de Paredes, los de Camarena. En torno a 1881, debido probablemente a los procesos de amillaramiento (asentamientos, repartos, distribuciones) añaden otro más: Villarrea.  

Los rebaños  que dichos marqueses poseían en la zona suponían  casi 20.000 ¿? cabezas: churras, merinas; principalmente en la Laguna, la Granja (en ese lugar existieron unos 20 corrales, hoy todos en ruinas), la Vega, y en otras zonas, etc.

Probablemente, si había tantas ovejas, las tierras no podrían estar sembradas de cereales, sino de pastos. En Castilruiz no podían caber 20.000 cabezas. Tal vez el territorio en que pastaban los rebaños se refería a la Rinconada.

Las armas y escudos de estos nobles se colocaban en distintos edificios del pueblo: en iglesias y en sus casas solariegas. (Hermanas Hernández: Auxiliadora y Ciríaca).

La actual parcelaria ha acabado con una parte de los pastos (ribazos, barbechos,  etc. y sobre todo de caza).

Ello quiere decir que si estas zonas fueron de pastoreo, se necesitó un alto número de pastores que dieron lugar a una ocupación, a un gremio, a una profesión, muy dura y sacrificada: los pastores. Que ejercían su actividad de sol a sol los 365 días del año.

Objetivos. En este trabajo queremos  observar cómo desarrollaban su tarea, cómo vivían. En cierto sentido es como un homenaje a todos los que ejercieron con humildad, constancia y calladamente una tarea solitaria, dura, sacrificada y consagrada a sus rebaños

El momento del estudio o referencia es el de mediados del  S XX, hacia 1940 – 1950. (desconozco los detalles de tiempos anteriores).Por entonces habría en Castilruiz alrededor de dieciocho o veinte pastores y unos cuarenta ganaderos, algunos de los  cuales sólo tenían unas pocas unidades entre ovejas y cabras… 

Nota. Este trabajo me ha permitido aproximarme a la vida de los pastores en su trabajo diario y a sus circunstancias. En él me han ayudado hombres mayores que tuvieron que ver con esa actividad y que vivieron por aquel momento mencionado, es decir, Emerenciano (Emeren) García Izquierdo, Emerenciano (Emeren) Hernández Pascual, José Mª Orte Martínez, y otros.

SU VIDA CON EL REBAÑO.  DESARROLLO DE SU ACTIVIDAD

1. CÓMO RECUERDAN SUS AÑOS DE PASTORES 

La persona entrevistada es mayor, jubilado, y siempre, desde pequeño, fue pastor. Es un hombre sencillo, que sabe seguir  un dialogo, sensato, inteligente y con sentido común; de ánimo jovial y alegre, responde cuando se le pregunta por los recuerdos de su vida de pastor, por sus experiencias y vivencias del pasado. El texto siguiente, que recoge su opinión, resume su estilo de vida y nos sirve para introducirnos en el tema.  

“Recuerdos?.  ¡Hombre!. Como recuerdos puedo decir que toda mi vida la he pasado en el campo, casi un siglo desde que nací,  y me encontraba bien, alegre, contento. Era una vida amable, que siempre está presente en mi memoria. Ni malos tratos, ni envidias  ni hacer daño a nadie; procurando que las ovejas comieran bien. Se tenía buenas relaciones con labradores y ganaderos.  He vivido como fusionado y hermanado con el campo.

Pero por otra parte, no puedo olvidar que la vida ha sido muy dura conmigo y con la tarea del pastoreo. Desde el mismo día que murió mi padre, siempre en el campo.  

Algunas veces hice la trashumancia; y cuando se compraba ganado fuera tenían que traerlo andando durante varios días durmiendo en el campo.  

Me sé todas las fincas del campo, todas las lindes, límites, mojoneras, los términos;  conozco hasta las piedras del camino. Los pastores sabíamos cuáles eran los lugares donde había caza: codornices, perdices, liebres, etc. en los solanos, la umbría larga, la Relenca, la Virgen, el campillo, las lombas… 

Sólo puedo reprochar que era una vida muy esclava, sin ningún día de fiesta; yo no recuerdo haber guardado ningún día de fiesta. Incluso con nieve se sacaban algún rato las ovejas para que abrevaran y tomaran el aire. El jueves Lardero los pastores se reunían y hacían una merienda. La verdad he tenido siempre buenos amos”. 

Mis apoyos afectivos siempre fueron la familia. Mi madre fue un tesoro para mí; me faltaba dinero y me lo daba. Y lo mismo mi hermana. 

2.  AMANECER. PREPARATIVOS. AVIAR  LAS OVEJAS, DESAYUNO, SALIDA.

Antes de sacar las ovejas las aviaba, arreglaba, les echaba pienso, hieros, paja, etc. (y lo mismo por la noche cuando las encerraba). Mientras se comían el pienso almorzaba en casa, cogía mi merienda y salía con el rebaño. Todo el día con el ánimo alegre aunque era una vida muy sujeta y esclava.  Pero ojalá  me volviera a los 20 años para volver al mismo trabajo.

Se solía salir de forma libre, no fija. Algunos salían pronto para coger buenos sitios de pasto. Normalmente salía a las 9 horas, y se volvía hacia el anochecer.

Pero en verano se salía hacia las 4 o 5 de la mañana y se volvía a las 12. Después de  comer se volvía a sacar las ovejas hacia las 17 horas y se volvía por la noche a las 24 horas. Después tenían que volver a casa o dormir en el corral.

Cuando el pastor reunía las ovejas de distintos amos, se ponía en marcha y cada rebaño tirad por un sitio. La salida del pueblo esta un espectáculo. El vahído de las ovejas, el sonido de los cencerros y el acoso de los perros alertaban a la gente para comenzar la jornada: llevar la masa al horno para hacer el pan, la limpieza, compras, avivar la casa; los labradores uncían los machos y salían a las faenas del campo, etc. Todo era un bullicio.

En marzo echaban las crías al rebaño y la marcha debía tener en cuenta las condiciones de los corderos, hasta que aprendían a adaptarse al grupo. A veces, cuando hacía noche lejos en los corrales del campo, tardaba varios días en venir al pueblo. Si el pasto estaba cerca volvían a casa. Formando un espectáculo al llegar.

En invierno, cuando nevaba  mucho, ovejas se quedaban en el corral del pueblo; a veces, durante semanas hasta que desaparecía  la nieve. Ello repercutía en la economía del ganadero pues tenía que alimentar el rebaño con pienso q se echaban en las canales, en este tiempo, sólo salían a beber a la balsa.     

Cuando cerraban en los corrales del campo, iban andando hasta ellos. Echaban alredor de una hora y tenían q salir antes.

“El amanecer era el momento más bonito. El salir el sol es un espectáculo maravilloso si el cielo no está nublado. De repente todo se ilumina, y aparecen los contornos de las cosas. Es un instante en que los pájaros se despiertan y comienzan a cantar. Los animales salen de sus lugares donde pasan la noche  y comienzan a reunirse. Hay una gran tranquilidad, se oye el canto de la perdiz, la  alondra,  y otras aves; los animales salen a comer y a juntarse, luego a refugiarse a la sombra de árboles y encinas. Los ciervos salen por la tarde y se retiran por la mañana.  Y lo hacen siempre por el mismo paso”. JM 

3.      VESTIMENTA,  INDUMENTARIA: ROPA CONSISTENTE, ALBARCAS, ZURRÓN. GARROTE, PERRO.

 La vestimenta era pobre y casi siempre la misma, a excepción del verano que era más ligera: prescindían de la manta pero no de la chaqueta o jersey pues por la mañana temprano o a las 12 de la noche hacía frío.De cualquier forma la indumentaria era ropa sólida, consistente, de pana o similar, albarcas (a veces polainas) el mejor calzado para el campo, el zurrón o morral, el garrote y perro propio de los pastores, imprescindible durante el cuidado del ganado. 

El perro. Un elemento imprescindible, sin él el pastoreo se hace más difícil. Un buen perro guarda él solo el rebaño. Saben cuidar que no entren las ovejas en los sembrados. Son perros peludos y de un alto valor económico.El pastor vigilaba el ganado y cuando veía que algunas ovejas entraban en terreno sembrado, prohibido, les echaba el perro, y éste las volvía a su sitio. Un buen perro era el descanso del pastor y  su mejor colaborador; por eso era muy apreciado

4.      A DONDE   IR. CÓMO PROGRAMAR EL LUGAR Y EL DÍA A DÍA,  

 

El destino. Cómo se elegían los lugares? La intención era  llevar el ganado a los mejores sitios.“El buen pastor sabía dónde tenía el rancho para cada día. Cada día sabía si el lugar en que estaba daba para otro día. Los pastores sabían por la noche dónde podrían ir el día siguiente. Si barruntaba  que iba a hacer buen tiempo se buscaban las lombas, los lugares despejados  y amplios. Los pastores sabían el tiempo que haría al día siguiente por la puesta de sol, el viento, la temperatura.  

En invierno  y cuando hacía mucho frío, solían ir a lugares abrigados; a veces iban al monte por ser lugar menos frío resguardado del viento,  más templado; y buscando alguna bellota de las carrascas.Es decir, iban a donde había pastos, barbechos. En aquellos tiempos las fincas descansaban un año sí y oto no;  una hoja descansaba y al año siguiente se ponía en producción. De esta forma aumentaba la producción, pues el único abono era el estiércol, muy escaso.  

En el verano seguían las rastrojeras buscando las espigas granadas que habían caído al suelo. Las piezas donde se metía el rebaño eran aquellas en que ya se habían llevado la cosecha y antes de que se fueran a labrar. Labrar antes de que hubiera pasado el rebaño no estaba bien visto porque existía un pacto entre labradores y ganaderos de respetar los derechos. Una vez que el ganado había aprovechado las espigas de grano, se podía arar y preparar la pieza para la siembra. ç

“Había algunos pastos mejor que otros, por eso se cambiaba de destino con frecuencia. Así, el Campillo, la Vega no daban pastos buenos. Los Palacines, las Cañadas, el Coto daba buenos pastos para el ganado. La granja era un lugar muy bueno. Yo me tiraba un mes allí porque había agua, corrales. El monte aportaba una variedad a la dieta de la oveja: Ramajes y brotes tiernos, chaparrales, romero,  ayudaban la digestión”.   

“El mejor tiempo. “Lo q más gustaba era la primavera (la humilde primavera como el sueño de un bendito, pero es tan bella,  Ant. M.). Había hierva abundante; el campo se vestía de esplendor, era un derroche de luz y flores. El canto y el revoloteo de los pájaros preparando su pareja y haciendo sus nidos. El paisaje era una maravilla. El verano tiempo de la  cosecha: llegó la alegría, nació la abundancia y el sol resplandece…El verano era bueno para el ganado porque había más comida que buscaba después de haberse limpiado las fincas por el agricultor.

En los  últimos tiempos mataban el rato oyendo la radio, enterándose de los temas de actualidad y aprendiendo muchas canciones… 

Una concesión a la poesía.

Dice Machado que la poesía es lo que el alma pone en su contacto con la naturaleza. Ello sería una justificación de por qué se me ha ocurrido tocar el tema de la poesía en la vida de los pastores. Dado que los pastores tienen  ante sí un espectáculo bucólico (paisajes, colores, montes, ambientes en constante cambio…) al levantarse antes del alba y acostarse pasada la media noche en verano, se me ocurre aplicar a estos rabadanes las notas que Luis Alberto de Cuenca (ABC, 3 de septiembre 2010) atribuye a la lírica de Lope de Vega: “toda su lírica es un himno de acción de gracias por saludar al sol cada mañana y asistir cada noche al peregrinaje  de la luna  de plata  por el cielo”. Quizás también se les pudiera aplicar a los labradores, que aunque vayan en sus potentes máquinas, también ha lugar a una dimensión poética.

Hay que recordar que ha existido en los tiempos de Grecia y Roma, y en el siglo de Oro en España (y otros países) una poesía bucólica dedicada los pastoresPor todo lo expuesto se entenderá que el cuidado que el buen pastor daba a sus ovejas era exquisito, amable, casi personal: conocía a sus ovejas y ellas lo conocían a él. En esta conducta está inspirado  el salmo del Buen Pastor de la Biblia, lo cual quiere decir que el buen cuidado que el pastor procura a sus ovejas fue conocido por el Señor hace más de 2000 años. Algunas ideas del salmo del Señor es mi Pastor recuerdan su trabajo.

Efectivamente, el cuidado solícito de los pastores recuerda, siempre en un sentido y licencia poética, algunos versículos de dicho salmo:

El Señor es mi pastor, nada me falta. /  En verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas  /  y repara mis fuerzas;

Aunque camine por lugares peligrosos, / nada temo, porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu cayado me acompañan…

La razón por la que hago la alusión a este texto es que se trata de un salmo bucólico de ambiente campestre. Es una de las piezas más bellas de la Biblia,

5.   CÓMO SE DESARROLLABA EL DÍA A DÍA.

Otro sitio.  Su misión era llevar las ovejas a los lugares con buenos pastos, buscaba buenas condiciones; las movían cuando se asestaban. Se regían por el horario solar, al medio día comían; al volver a casa, pasaban por la balsa para que las ovejas bebieran agua. Cuando estaban lejos y se quedan en los corrales bebían en el río, en  Añavieja, Valdurraca o en otros lugares. Había en verano una gran escasez de agua en el campo.   

Cuidado y vigilancia. Durante el día la principal tarea era la vigilancia,  el perro era un auxiliar imprescindible. Con un gesto, una voz, el perro echaba las ovejas donde le decía el pastor.   

Cuidados especiales. Parir. En determinados meses, parían las ovejas y debía ayudar a las que tenían dificultad. Como el corderillo no podía valerse por sí mismo, el pastor debía llevarlo en la mano. A veces la oveja paría dos corderos. También debía estar alerta con las enfermedades o riesgos de las ovejas: rotura de alguna pata que había que cuidar con unas tablillas, cuidar picaduras de culebras extrayéndoles el veneno. Eran también expertos en matar, despellejar y aderezar los corderos, cabritos, ovejas de los dueños, amistades, etc.  

Otra actividad era la de cuidar y arreglar los cencerros, ponerles  badajos, correaje, cuidar la tañada, matar los corderos para carne de la familia, atender sus enfermedades, cuidar y entablillar las roturas, etc. 

En el verano era normal oír en plena noche el silencio del campo; tranquilidad sonora,  los cencerros de los rebaños, el canto de animales nocturnos; y ver el cielo estrellado, las estrellas fugaces, mientras la luna hacía su camino. Seguro que podrían haberse acordado de aquellos versos  del poeta: “la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros a lo lejos… Oír la noche inmensa en medio de la soledad…” En invierno el horario podía variar por el mal tiempo y la nieve. 

Traída de leña,  ulagas. Era frecuente que algunos pastores, cuando venían del monte, en época de invierno, venían cargados de una gran gavilla de ulagas para encender y mantener el fuego en su casa, para usarlos en la matanza o para otros menesteres. 

Esquileo. Entre junio y julio se procedía al esquileo a cargo a los esquiladores existentes en el pueblo. Recién esquiladas se les ponía la marca con un hierro impregnado en pez o en fuego. El o los días de esquileo se hacía algún agasajo a los esquiladores, pastas, anís, meriendas, etc.Con la lana se hacían colchones que compraban los vecinos, y el resto se guardaba en lugares frescos hasta que venían a comprarla. 

6.    VUELTA A CASA. 

“El atardecer  era el momento deseado, al ponerse el sol para que las ovejas dieran de mamar a los corderos. Era un espectáculo al entrar en el pueblo: el balar de las ovejas, el sonido de los cencerros o esquilas, los niños correteando detrás, a las puertas del corral. Se abrían éstas y los corderos salían como balas. Los corderos se orientaban hacia su madre por el tono o timbre al balar. Si alguno se confundía, la oveja lo ahuyentaba. Cuando un pastor llevaba ovejas de varios amos, las ovejas se iban a su corral al pasar por él…”   

7. HORARIOS, SALARIOS Y CONTRATOS. 

Pensaba dedicar unas notas a estos conceptos, pero por no alargar el tema desisto de ello Los horarios eran de invierno y de verano. Ya se han comentado anteriormente.Los contratos se hacían de forma verbal y nadie los impugnaba.Los salarios se ajustaban con el dueño; se apalabraba por años.El pago podía ser en dinero cada mes y  alguna dádiva en especie.Había unos 40 ganaderos y unos 18 pastores  

8.   MÁS  RECUERDOS  

Se pregunta por su estado de ánimo durante el día, por vivencias, experiencias, contacto con la naturales, aspectos poéticos; frío calor, fenómenos naturales (lluvia, tormentas, aire, etc). ¿Qué sentían durante todo el día con el rebaño, en qué pensaban?. Pero algunas de estas preguntas q me interesaban, no la sabían responder pues algunos conceptos son abstractos y demasiado psicológicos, que tienen que ver con la  capacidad de introversión. Tuve que simplificar los conceptos.

“¿Estado de ánimo?: bien, mejor que bien; sino no, no irían. En cuanto al contacto con el campo responde a la pregunta si le gusta, y responde que sí, mucho; hay que tener interés, ilusión,  y encontrar aspectos positivos de lo contrario el trabajo se hace insoportable. A mí me gusta el campo: ver salir y ponerse el sol, la placidez y soledad del campo, el color del paisaje en los distintos momentos del año, el verde de los trigales y su cambio en verde amarillo. Por aquel tiempo todos los trabajos se hacían con animales y el campo estaba lleno de labradores con los que se solía echar una parrafada y se hablaba del tiempo, etc. de todas formas, el paso lento de las horas se hacía lento para aquellos que tenían otras expectativas y no les gustaba esa vida. 

+Frío-calor. En estas tierras me gusta más el calor porque aquí se puede combatir, pero que no apriete mucho. El frío es más desagradable y más difícil de combatirEl frío era malo por su constancia. Días enteros de frío durante los meses del invierno. Todos tenemos la estampa de un pastor envuelto en su manta en algún lugar del campo. Pero el pastor iba bien abrigado y no tenía frío, se guarecía al abrigo de los ribazos, en el monte, en el abrigo de las lombas. Etc. 

+ Fenómenos. El peor elemento meteorológico era la tormenta. Las ovejas la barruntaban pronto, se juntaban y comenzaban a sacudirse, esperando que el pastor las llevara corriendo al corral o a guarecerse en algún refugio. El pastor siempre llevaba manta, albarcas (el mejor calzado para el campo), el garroteEn cuanto al aire también era molesto, se le combatía en los abrigos, rehuyendo los llanos”, etc. 

9. LA POESÍA PASTORIL

Al hablar de los aspectos idílicos, poéticos, del pastoreo, recuerdo que hubo lugares y momentos en que algunos poetas cultivaron, antes de Cristo, poesía pastoril o poesía bucólica en Grecia, Italia y en nuestro siglo de Oro.  El tema pastoril se convirtió en un género literario. 

Entre los primeros, destacaron Teócrito de Siracusa (300 años antes de Cristo), Calímaco, Apolonio de Rodas, etc.

Pero entre los romanos, fue Publio Virgilio Marón el más relacionado con los temas pastoriles. Escribió su obra inmortal “Las Bucólicas” hacia  el año 40 antes de Cristo, compuesta de diez églogas o poemas que tenían de 63 a 111 versos cada una. En ellas narra las peripecias de los pastores, sus amores y congojas, sus pasiones y contratiempos, diálogos, problemas con los rebaños de cabras que debían abandonar sus tierras; el deleite de los sentimientos de paz y tranquilidad en la campiña en que los jóvenes pastores cantan sus amores con flautas, dulzainas y gaitas  recostados a la sobra de una casta encina y cantando junto al frescor del río. 

Las Bucólicas de Virgilio son una cuidada elaboración literaria en la q predomina la búsqueda de lo refinado y culto. El paisaje bucólico es muy estereotipado y ambiental: los ríos  y arroyos son siempre frescos y cantarines, los árboles corpulentos y umbrosos, el campo un lugar de disfrute, no de trabajo. El ganado es como un elemento más del decorado (Wikipedia. Enciclopedia Libre Universal). 

¿Profetizó Virgilio el nacimiento del Niño Jesús?. Es un tema debatido por algunos autores. El caso es que Virgilio, al margen de los aspectos poéticos de la égloga 4ª, celebra el nacimiento de un niño (puer natus ) cuya identidad no se menciona y que dio lugar a diversas interpretaciones relacionadas con la paz y bienestar. Se llamó también a este momento “pax augusta” reinante  en el interior de las fronteras del imperio romano.

 Virgilio usa  un lenguaje con expectativas mesiánicas, pacíficas, habla de un niño salvador, nacido al final de la “edad de hierro” y con él comenzará una “edad de oro”. 

Por ello, algunos autores cristianos quisieron  ver en sus versos una profecía pagana del nacimiento Cristo referida al Mesías esperado por los judíos y profetizado por el profeta Isaías. El texto de esta profecía,  muy anterior, es difícil que lo conociera Virgilio; por lo que no se explica la semejanza en algunos contenidos. 

Efectivamente, una paz varios siglos antes fue descrita por Isaías, “paz mesiánica”, (vivió en el siglo VIII a.C) en términos poéticos insuperables y extraordinarios  como se recoge en el siguiente escrito cargado de metáforas excelsas.  Para describir la paz mesiánica, el profeta se remonta al paraíso en que todos los animales vivían en paz. El texto de una incomparable belleza (Isaías 11, 6-8), dice así: 

“Y pacerán juntos el lobo y el cordero, / reposará el leopardo con el cabrito / habitarán juntos el ternero, el león y la oveja / y un niño pequeño los pastoreará /comerán  juntos la vaca y la osa / juntas descansarán sus crías./ El león comerá paja como el buey / y el niño de pecho  jugará junto al nido de la serpiente. Nno habrá más daño ni destrucción…” 

En España (y en otros países también) existió una pléyade de poetas, sobre todo en nuestro Siglo de Otro, que cultivó la poesía bucólica pastoril. Como este punto no forma parte esencial del tena, ya mencionado,  sino que es como un apéndice, una  ampliación arbitraria que confirma cómo el tema pastoril ha estado presente en la literatura, pero q amplía el trabajo en exceso, sólo mencionaré algunos poetas, dentro de la poesía lírica, bucólica, que tocaron el tema principalmente en el Siglo de Oro  

Cervantes, / D. Juan Manual / El Arcipreste de Hita, / Fray Luis de León, Gabriel y Galán, / Garcilaso de la Vega, / Góngora, / Lope de Vega, / Marqués de Santillana, / Quevedo, / San Juan de la Cruz,  y otros en el Renacimiento, etc. 

Tampoco debe olvidarse que nuestra literatura, denominaciones, iconografía y liturgia religiosa están llenas de motivos y contenidos relacionados con el pastor. 

Igualmente podemos recordar que los pastores fueron los primeros informados por el coro de ángeles del nacimiento del Niño Jesús cuando velaban en la noche sus rebaños. 

Todo ello sirve para poner de manifiesto la consideración y estima que los pastores han tenido en nuestra cultura poética, religiosa, y en la tradición…                                   

Javier Martínez Hernández                                               

Agosto 2010  

 



Posted 29 diciembre, 2010 by admin in category Memorias